
miércoles, 30 de julio de 2008
jueves, 17 de julio de 2008
lunes, 14 de julio de 2008
NEGRO MILITAR


Look presidencial
Cristina prefiere el negro para los actos castrenses
Sobria y con cartera estilo Sex and the City, marca tendencia. Benito Fernández analiza el vestuario presidencial. Galería de fotos.
Por Verónica Wiñazki (*) 13.07.2008 09:55
Frente a los oficiales de las Fuerzas Armadas, Crisitina Kirchner parece ser otra. Por lo menos, a lo que su imagen se refiere. Es que cada vez que la presidenta se rodea de militares, su look vira hacia una solemnidad inusual.
Sin su piloto fucsia ni sus flores de colores vibrantes, Cristina apareció el pasado 7 de julio -en la cena de camaradería que el ámbito castrense brinda anualmente- rodeada de militares y vestida totalmente de negro y con perlas como accesorio.
Su solemne atuendo podría responder al estricto protocolo de las fuerzas armadas, sin embargo, una fuente del Ministerio de Defensa aseguró a Perfil.com que en estos actos no hay rigurosidad en la vestimenta que deben usar las autoridades civiles. “La mujer –y en este caso la Presidenta- se maneja siempre por lo que rige la moda fuera del ámbito militar, no hay ninguna norma escrita así que ella puede ponerse lo que quiera”.
Entonces, ¿por qué optó Cristina por el negro riguroso y solemne? ¿Por qué cuando se encuentra en el ámbito castrense su look parece más el de una dama en duelo que otra cosa?
Perfil.com consultó al diseñador Benito Fernández, quién aseguró que “esa actitud en su vestimenta debe querer significar algo, porque habitualmente ella usa blanco o colores vibrantes que le quedan muy bien. Ahí hay algo en donde evidentemente no se está sintiendo cómoda y entonces elige el negro para neutralizarlo”.
Todas lo sabemos. El tip básico de los manuales de moda es que el negro no falla nunca. “Es un color recurrente cuando te sentís insegura, gorda o fea; el negro ayuda a las mujeres a verse más fuertes”, aseguró Fernández. Sin embargo, en el libro El vestidito negro y otros clásicos de la moda, de Nancy MacDonell Smith, experta en moda, dice que, "Vestir de negro implica transgresión. Cuando una mujer se pone un vestido negro, demuestra que es sofisticada, sensual y segura de sí misma".
Desde antes de asumir como Presidenta, cuando todavía era primera dama, Cristina se encargó de dejar en claro que la imagen es un aspecto fundamental de su estrategia política. Nada de lo que ella use o deje de usar responde al azar. Más bien, todo lo contrario.
En los últimos actos castrenses se la pudo ver a Cristina Kirchner vestida de negro (salvo por las perlas blancas que repitió en dos ocasiones).
El 2 de abril, en el acto central por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra en Malvinas; el 2 de julio, en el homenaje a los policías caídos en cumplimiento del deber y el 7 de este mes, en la cena de camaradería. Eso sí, de negro solemne pero con una cartera Birkin de Hermès. Una pieza codiciada por las fashion victims que adoran los modelos exclusivos.
Birkin Bag. La "carterita" de la firma francesa Hermès puede costar alrededor de 75 mil dólares, si uno quiere comprarla por internet. Si en cambio uno prefiere conseguirla en la boutique que la firma tiene en la Avenida Alvear, tiene que esperar porque el modelo no está en stock. Y si una compradora sólo quiere averiguar el valor del objeto preciado, debe presentarse personalmente en el local, ya que la cifra –“por elevada”- no se comunica telefónicamente. Habría que ver cómo hizo Cristina para conseguirla.
Para Benito Fernández, la elección de la cartera es “defendible”. Según él, “el concepto de esa cartera es sólido. Ella no puede caer en la frivolidad, pero es la presidenta y tiene que tener presencia y esa cartera tiene un sustento independiente del precio. Es evidente que está pegada a lo fashion de Sex and the City pero no deja de ser algo de modernidad y feminidad. Después de todo ella es mujer también.”
El diseñador fue contundente: “Si se puso negro habrá sido por algo. Si es para estar más firme o para dar otro tipo de imagen, no lo sé, pero la moda siempre transmite algo. No es casual que ella elija aparecer vestida de negro en esas ocasiones, hay mucho de inconsciente en eso. Puede querer significar que está más bloqueada al contexto exterior o que se sienta insegura, pero evidentemente hay un lenguaje nuevo en estos datos.”(*) Redactora de Perfil.com
viernes, 11 de julio de 2008
EN EL MES DEL AMIGO .....

Terceto ministerial
Los puntos "G" de tres "paquitas"
Los puntos "G" de tres "paquitas"
Por: Bárbara Mihura
Las tres «paquitas»: la ministra de Defensa, Nilda Garré, la de Salud, Graciela Ocaña, y la de Desarrollo Social, Alicia Kirchner.Nilda Garré, Alicia Kirchner y Graciela Ocaña. Un terceto ministerial de « paquitas» en la dinastía kirchnerista, que acompaña (por ahora), desde el género y en la gestión, a la señora presidente. Las chicas de Cristina día a día tienen que demostrar que no pertenecen al sexo débil (expresión demodé, si las hay), sino al género activo. Que no está para lavar los platos ni para tejer calceta, sino para «gestionar», ese verbo que quiere definir lo indescriptible, como el gobierno con perfil de negocios del clan Newman que rodea y dirige a Mauricio Macri, o el hiperactivismo del gobernador Scioli, que no se cansa de cortar cintas inaugurales y de fotografiarse varias veces por día junto a la señora de Kirchner. Más allá de los puntos «G» -de género y de gestión-, las tres laderas de Cristina ( llamarlas jinetas sería muy fuerte) tienen estilos y looks diferentes. Empecemos por la de más edad, Nilda Garré. La ministra de Defensa, hay que reconocerlo, tiene belleza, ojos increíbles y estilo. Y un aura de película, aunque no precisamente hollywoodense. Según le manifestaron a esta redactora algunos señores mayores de 60, la Garré tiene un 'no-sé-qué' que les recuerda a la protagonista de las películas de Armando Bo. El negro retinto del peinado, el corte de cara, la mirada inquietante, el porte, la cadencia al caminar. Hasta la voz se le parece, como varios llegan a señalar. Nostalgias unimembres como « Fuego» o «Carne» aparte, la ministra tiene su marca propia: rojo bombero para labios y «manicure». Siempre impecables. Si no es el bombero, en su defecto y para que combine con la indumentaria, labial y esmalte de uñas color sangre, como impuso Uma Thurman en «Blade Runner». Otra mujer a la que no se le escapan los detalles. ¿La ropa? Falda o pantalón, pero indefectiblemente tailleurs. Y siempre de línea recta, sobrios y clásicos. Nilda Garré les huye a los vestidos y a los «robe-manteau». Sabe que le sientan mejor las dos piezas porque visualmente marcan el talle y perfilan la cintura, que ya viene un tanto desdibujada. Prefiere los colores subidos, que se destaquen de tanto verde oliva y azul marino. Hay que diferenciarse de los uniformes, claro, sobre todo cuando no se es originaria, como Garré, del gremio. Rojo bermellón, magentas y obispos, de vez en cuando un fucsia, turquesa o amarillo, blanco y manteca para el verano, y algún tono habano cada tanto. Con el habano, en este caso sí con nostalgia, de aquellos tiempos juveniles y guerrilleros cuando soñaba irse de campamento a Sierra Maestra. El negro lo reserva la ministra sólo para ocasiones festivas, como la cena de Camaradería de las FF.AA. de esta semana. Pocas veces incursiona Nilda en la gama de los azules. Si lo hace, busca un tono fuera de lo común, como el azul noche del blazer con alamares blancos en los puños -rescatado, parecería, del baúl de un almirante zarista-, y que usó en Lima cuando fue condecorada por su par peruano. No le desagrada tampoco cada tanto experimentar con el azul pizarra, el color exclusivo de la Aeronáutica argentina. Preferencia, para algunos, que indicaría dónde está, entre las tres armas, el corazón de la ministra.
Incorporaciones Luego de casi tres años de revista de tropas, de visita a guarniciones y de recorridas por vivaques, tiene Garré incorporados algunos elementos de los uniformados en su vestimenta. Que además le generan el tic de estar controlando a cada rato si sigue todo en su lugar y si el tope no se ha bajado: los cierres relámpagos, prácticos en las bolsas de dormir, en las tiendas de campaña y ahora en los sacos y chaquetas de Nilda. Si algún lector cree que las recurrentes cremalleras que abren y cierran su indumentaria la rebajan a un «estilo carpa», masculinizado, se equivoca. La ministra sabe matizar su look con armamento femenino. Bijouterie de buena calidad: collares a la base del cuello, otros -aunque los menos-más largos. Aros juveniles y sexies: argollas o de los colgantes tipo «chandeliers». Y pulseras. Siempre pulseras. Que al chocarse y tintinear como un cencerro, avisan a la tropa, pero la de Defensa, que la elegante ministra se acerca. Las Haches. Así le dicen, afectuosamente, en la jerga gubernamental, a la Hormiguita y la Hermana; Graciela Ocaña y Alicia Kirchner, las ministras de Salud y de Desarrollo Social. Aunque distintas, conforman un dueto que revolotea armónicamente alrededor de la Presidente. Tanto, que en la medida de lo posible y salvando las distancias con la figura presidencial, Graciela y Alicia no quieren ser menos que Cristina. O parecerse lo más posible a ella en lo que a lookearse se refiere. Graciela Ocaña es la H más cortita y compacta. Y una buena alumna de la Presidente cuando de transformarse se trata. Para constatar su evolución, baste ver una foto de la Ocaña en la época en que estuvo al frente del PAMI, durante el primer mandato de Néstor Kirchner: corte de pelo a la cacerola, con rizos cortos, armazón de anteojos grueso y sin diseño (de los recetados para beneficiarios de la tercera edad), vestida con colores anodinos, apagados, despersonalizados y difíciles de describir: rosa viejoamarillento, azulino agrisado, tiza-café con leche, gris tumba arratonado.
Esfuerzo El 10 de diciembre de 2007, a la hora de asumir, en cambio, la Hormiguita estrenó un verdadero esfuerzo de producción. Iniciaba una nueva etapa y se notó que buscaba incorporar color a su vida. Dejar el anonimato. Hacerse ver. Con esas metas, seguramente, es que lució un blazer de género estampado, de fondo color arena y con flores en tonos beige y marrón claro. No cabe duda de que la gama del «marroncito», como ella suele decir, es su preferida. Pero en el caso del equipo para la asunción, erró en la elección del género: unos florones gigantes, más correctos para tapizar con cretona a un sofá de tres cuerpos en los años 50 que para vestir a una mujer de 1,50 m Resultado: la Hormiguita 'desapareció' dentro del blazer floreado. O el saco a flores se tragó a la Ocaña. Casi lo mismo. Esta analista de moda no pudo lograr la confirmación de la especie, pero por los resultados es probable que la Sra. de Kirchner le haya dado alguno que otro tip a su ministra de Salud. Cristina conoce de moda, es una verdadera 'fashion-victim', y al momento de dudar o de sentirse insegura, sabe que cuenta para asesorarse o corregir el rumbo con esta columna fiel que la sigue semana a semana.
Colores La evolución de la imagen de Ocaña está a la vista. Dentro de un estilo 'desestilizado' (en una búsqueda del noestilo) hoy se anima a jugar con el color y las texturas. ¿El preferido? Un amarillo terroso, entre mostaza y yema de huevo de granja (de gallina alimentada a maíz), como el de la blusa de satén que llevó el 11 de junio debajode un saco de lana entramada de diseño escocés en tonos crudo, ocre, y beige. Acompañados por un pantalón en marroncito. El equipo, osado para los estándares de Ocaña, es casi un calco del que luciera la Presidenta tres días antes. Y la elección del brilloso satén, más apto para la hora del cóctel que para los desayunos con prestadores sanitarios, no cabe duda de que es una recreación de uno de los desaciertos de gusto que le quedan por resolver a Cristina. Intriga de mujeres: ¿se telefonearán jefa y subalternas por la mañana para preguntarse «¿qué te ponés?» Definitivamente no, por las simpáticas coincidencias fashion que muestran varias fotos. Como el día 23 de marzo, cuando Presidente y ministra se mostraron casi uniformadas -de negro y con detalles blancos- en un acto del Hospital Posadas. Con diferencias, claro. Cristina se jugó por las transparencias, mientras que Ocaña se quedó en un blazer con arabescos y brocatos. Cuestión de actitud. O de aplomo. En otras remodelaciones, además de las de la ropa, entró la Hormiguita ministra. Por ejemplo, en la elección de armazones más modernos para sus lentes. Los que ahora lleva son «nude», es decir, transparentes. Le quitan rigidez a su rostro. En cuanto a reformas capilares, también siguió el derrotero de la Presidente. Sin pegarse extensiones, claro, ya que en Ocaña el problema no es la falta sino el exceso de cabello. Por eso es que se ha dejado una melena -rizada- por debajo de la línea del hombro. Como su jefa.
Hermandad cristinizada Casi en la misma tesitura, otra Hache, la Hermana Alicia Kirchner, viene cristinizándose en materia pilosa. Como indica su cartera -Desarrollo Social-, la ministra también desarrolló un mágico volumen en su cabellera. ¿Extensiones capilares con Alberto Sanders, como Cristina? Difícil. A la Presidente no le gusta compartir diseñadores. Otro será el estilista que hoy accede a la fraternal cabeza. Pero está claro que Alicia K luce ahora una melena más leonina y juvenil. Cubrió los prehistóricos « claritos», hechos con gorra de goma y aguja de crochet ( mimetizados con sus canas) y se aplicó una base color rubio brillante para después someterse a un sentador «baño de luz». Más tiempo en la peluquería, pero mejores resultados. En cuanto al largo del pelo, la Hermana sigue la tendencia de Cristina. Corte por debajo del hombro, brushing a discreción, mechas que envuelven el óvalo del rostro. Y raya al costado, lo mismo que la Presidente. La ropa de Alicia sigue el «trend» que marca su cuñada. Elige géneros lustrosos como el raso y el satén para los equipos diurnos. Es decir, el exceso. Una explicación sociológica dice que la ostentación de brillos y oropeles revela una personalidad insegura. Las críticas de moda estamos por respuestas más sencillas: cuestión de gusto, bueno o malo. Y de locus (lugar). Parafraseando a Cristina, vestirse lujosamente para ir a un hospital o inaugurar un programa para los necesitados es «too much». Algo de eso hubo en el fatídico 11 de marzo, cuando Alicia y Cristina lanzaron el «Plan Ahí» para argentinos con Necesidades Básicas Insatisfechas. La Hermana presidencial se arropó en un equipo de top y falda ancha, recortada -y también trabada- a la cadera, en raso brillante gris plata. Una tropelía al recato que merecía la ocasión, lo mismo que la ahora retocada 125. En un rapto de cordura, o de frío, ese día Alicia se cubrió con un blazer negro al momento de pronunciar su discurso desde el atril. A diferencia de la pequeña y apocada Hormiguita Hache, la hermana de Néstor K no les teme a los colores shocking. Como la blusa de mangas abullonadas estilo pata de cordero, realizada en seda salvaje de color rojo punzó federal -aplaudida por el diputado Carlos Kunkel, compañero en militancia rosista con Raúl Moneta-. Esta vez, el «no ha lugar» no estuvo en la textura ni en el color, sino en el diseño, súper fashion, pero demasiado voluminoso para una ocasión de trabajo. Las Haches o «paquitas», émulas de la Presidente en cuanto a estilismo se trate, evolucionan favorablemente hacia la sobriedad. Y es de esperar que lleguen a un perfeccionamiento en el gusto, como viene haciendo Cristina.
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martes, 8 de julio de 2008
sábado, 5 de julio de 2008
URGENTE!!!! FASHION DISASTER!!!!!
FASHION DISASTER!!!!!*




En qué estaría pensando Kristina para elegir ese atuendo tan inapropiado para el lugar y su edad???? Hola!!!.... Estamos en Argentina, es un día templado de invierno!!!!!
Tal vez la crisis del campo la haya trastornado mucho mas de lo que creíamos, o será un intento desesperado para tapar su calvicie incipiente que pudimos ver en las imágenes que le tomaron desde arriba en el acto del 20 de Junio donde vanamente intentaba abultarse el cabello???
Tal vez la crisis del campo la haya trastornado mucho mas de lo que creíamos, o será un intento desesperado para tapar su calvicie incipiente que pudimos ver en las imágenes que le tomaron desde arriba en el acto del 20 de Junio donde vanamente intentaba abultarse el cabello???
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Jessica
viernes, 4 de julio de 2008
CARTERAS HERMES una debilidad



LA CARTERA DE CRISTINA cuando aún era primera dama.-
"El día que tenga una de estas, sabré que he triunfado", dijo alguna vez la indómita Samantha Jones, el personaje más atrevido y provocador de la exitosa serie Sex & the City, parada ante la vidriera de Hermès mientras miraba embelesada una Birkin Bag.
CRISTINA LUCIÓ SU CARTERA LA TARDE QUE EMBARCÓ
EN EL TANGO 01 RUMBO A LA CUMBRE DEL MERCOSUR
Cristina la llevaba con altanera elegancia, sabiendo el valor de esa pieza de colección que muy pocas mujeres en el mundo pueden ostentar. De hecho, ninguno de los hombres que la secundaban (entre ellos, Oscar Parrilli) repararon en ella, actitud que no sorprendió en lo más mínimo a la Primera Dama. La cartera mito, tal como la denomina el mundo de la moda, nació durante un vuelo en avión en el que la por entonces ascendente y muy sexy actriz inglesa Jane Birkin coincidió con uno de los más altos ejecutivos de la firma Hermès. La historia es conocida. A ella se le cae una agenda con fotos de la canasta de mimbre que llevaba como bolso y él le sugiere que se busque una agenda con bolsillos a lo que la joven Birkin responde: "Hermès no hace agendas de ese tipo". El desconocido le responde: "Yo soy Hermès, si me da su agenda, le voy a hacer bolsillos". La actriz dobló la apuesta y le dibujó su cartera ideal, grande y elegante. Al poco tiempo él la llamó para decirle que la tenía lista y le pidió permiso para bautizarla con su apellido. Así nació la Birkin Bag. Actualmente, la maison francesa se enorgullece en admitir que hay listas de espera de varios años para adquirir un modelo de esos y que el precio va desde los 6 mil euros (el más básico) a los 30 mil (el más exclusivo). Llegar a ella requiere paciencia, bastante tiempo y muchísimo dinero. Seguramente, Cristina de Kirchner no dudó en juntar estos tres elementos para llegar hasta esta ansiada meta…aunque tratándose de una mujer renombrada y con fama de "pocas pulgas", es probable que Hermès (cuya sede porteña está ubicada en la refinada Avenida Alvear) no la haya hecho esperar demasiado.
Investigando un poco respecto a la afamada cartera Birkin Bag de Hermés, descubrimos un dato muy alentador para el turismo de primera clase: nuestro país, es uno de los pocos en el mundo en donde es posible conseguir la exclusivísima cartera. A diferencia de otras capitales –como Paris o Londres- donde momentáneamente ya no se reciben pedidos porque hay demoras de entrega de más de dos años, en la exclusiva tienda de la Avenida Alvear, se la puede conseguir, en apenas tres meses. De todas formas, no sabemos si la Birkin Bag de Cristina, fue adquirida en algunos de sus habituales viajes al exterior, o si por el contrario fue comprada en la angosta y sofisticada avenida porteña. En la tienda de la Recoleta confirmaron que los valores de la cartera arrancan en los diez mil dólares, aunque claro: "Todo depende del tipo de cuero, si es más o menos exótico y del color". Casi todas las carteras "Birkin" de Hermès, son hechas por pedidos especiales. Todas valen más de diez mil dólares, pero el precio final depende de la piel y de cómo está armada. Las más famosas son las de cordero blanco o la que salió al mercado en mayo pasado de cocodrilo negro –el mismo color que según se observa en la foto publicada parece tener la de la primera dama-. También hay cocodrilo marrón y una muy exclusiva de cocodrilo azul.
Lógicamente, el boom de Internet hizo que se subasten carteras de la afamada marca en numerosos portales de Internet. E-bay es uno de ellos. Sin embargo, la exclusividad de este producto, suceptible de falsificaciones, nos obliga a señalar que lo prudente es adquirirlo en las casas oficiales de Hermés.
Jane Birkin, que como sabemos, fue la protagonista de Blow Up, también reveló: "Hace un tiempo le pedí a la gente de Hermès que apoyara mis causas con las ganancias que me corresponderían por las ventas de la cartera. Este año van a ayudarme con Aung San Suu Kyi, y también con los sin techo de las afueras de París. El año pasado las ganancias fueron para las víctimas de las minas antipersonales. Esto lo venimos haciendo desde hace tres años. Así que ya no me importa en lo más mínimo que siempre me pidan fotos junto a la Birkin Bag porque sé que el dinero estará destinado a buenas causas". ¿Habrá sido entonces la compra de la Primera Dama, un deliberado y discreto acto de beneficencia?
"El día que tenga una de estas, sabré que he triunfado", dijo alguna vez la indómita Samantha Jones, el personaje más atrevido y provocador de la exitosa serie Sex & the City, parada ante la vidriera de Hermès mientras miraba embelesada una Birkin Bag.
CRISTINA LUCIÓ SU CARTERA LA TARDE QUE EMBARCÓ
EN EL TANGO 01 RUMBO A LA CUMBRE DEL MERCOSUR
Cristina la llevaba con altanera elegancia, sabiendo el valor de esa pieza de colección que muy pocas mujeres en el mundo pueden ostentar. De hecho, ninguno de los hombres que la secundaban (entre ellos, Oscar Parrilli) repararon en ella, actitud que no sorprendió en lo más mínimo a la Primera Dama. La cartera mito, tal como la denomina el mundo de la moda, nació durante un vuelo en avión en el que la por entonces ascendente y muy sexy actriz inglesa Jane Birkin coincidió con uno de los más altos ejecutivos de la firma Hermès. La historia es conocida. A ella se le cae una agenda con fotos de la canasta de mimbre que llevaba como bolso y él le sugiere que se busque una agenda con bolsillos a lo que la joven Birkin responde: "Hermès no hace agendas de ese tipo". El desconocido le responde: "Yo soy Hermès, si me da su agenda, le voy a hacer bolsillos". La actriz dobló la apuesta y le dibujó su cartera ideal, grande y elegante. Al poco tiempo él la llamó para decirle que la tenía lista y le pidió permiso para bautizarla con su apellido. Así nació la Birkin Bag. Actualmente, la maison francesa se enorgullece en admitir que hay listas de espera de varios años para adquirir un modelo de esos y que el precio va desde los 6 mil euros (el más básico) a los 30 mil (el más exclusivo). Llegar a ella requiere paciencia, bastante tiempo y muchísimo dinero. Seguramente, Cristina de Kirchner no dudó en juntar estos tres elementos para llegar hasta esta ansiada meta…aunque tratándose de una mujer renombrada y con fama de "pocas pulgas", es probable que Hermès (cuya sede porteña está ubicada en la refinada Avenida Alvear) no la haya hecho esperar demasiado.
Investigando un poco respecto a la afamada cartera Birkin Bag de Hermés, descubrimos un dato muy alentador para el turismo de primera clase: nuestro país, es uno de los pocos en el mundo en donde es posible conseguir la exclusivísima cartera. A diferencia de otras capitales –como Paris o Londres- donde momentáneamente ya no se reciben pedidos porque hay demoras de entrega de más de dos años, en la exclusiva tienda de la Avenida Alvear, se la puede conseguir, en apenas tres meses. De todas formas, no sabemos si la Birkin Bag de Cristina, fue adquirida en algunos de sus habituales viajes al exterior, o si por el contrario fue comprada en la angosta y sofisticada avenida porteña. En la tienda de la Recoleta confirmaron que los valores de la cartera arrancan en los diez mil dólares, aunque claro: "Todo depende del tipo de cuero, si es más o menos exótico y del color". Casi todas las carteras "Birkin" de Hermès, son hechas por pedidos especiales. Todas valen más de diez mil dólares, pero el precio final depende de la piel y de cómo está armada. Las más famosas son las de cordero blanco o la que salió al mercado en mayo pasado de cocodrilo negro –el mismo color que según se observa en la foto publicada parece tener la de la primera dama-. También hay cocodrilo marrón y una muy exclusiva de cocodrilo azul.
Lógicamente, el boom de Internet hizo que se subasten carteras de la afamada marca en numerosos portales de Internet. E-bay es uno de ellos. Sin embargo, la exclusividad de este producto, suceptible de falsificaciones, nos obliga a señalar que lo prudente es adquirirlo en las casas oficiales de Hermés.
Jane Birkin, que como sabemos, fue la protagonista de Blow Up, también reveló: "Hace un tiempo le pedí a la gente de Hermès que apoyara mis causas con las ganancias que me corresponderían por las ventas de la cartera. Este año van a ayudarme con Aung San Suu Kyi, y también con los sin techo de las afueras de París. El año pasado las ganancias fueron para las víctimas de las minas antipersonales. Esto lo venimos haciendo desde hace tres años. Así que ya no me importa en lo más mínimo que siempre me pidan fotos junto a la Birkin Bag porque sé que el dinero estará destinado a buenas causas". ¿Habrá sido entonces la compra de la Primera Dama, un deliberado y discreto acto de beneficencia?
El look de Kristina visto por los famosos
El opositor menos pensado: el gobierno perdió a la farándula
Por: Juan N. Ferrotti
Enrique Llamas de Madariaga: Me encantaría que Cristina fuera presidente y no copresidente ».El gobierno perdió uno de los bastiones que jamás pensó le soltaría el brazo: la farándula local, que hace tan sólo un año se fotografiaba en Casa Rosada con el matrimonio Kirchner en gratitud por la Ley del Intérprete o por distinciones de derechos humanos a «Montecristo» o «TV por la identidad» pero ahora no derrocha tal apoyo incondicional. O más bien, todo lo contrario, como se comprobó anteanoche durante los Martín Fierro. El matrimonio K se había ganado la simpatía de la farándula «progre» gracias a la prédica de derechos humanos y afianzó una imagen bien vista por la comunidad artística que los oponía al Gobierno porteño representado por Mauricio Macri. Conductores como Andy Kusnetzoff, Mario Pergolini o Marcelo Tinelli siempre estuvieron del lado de los Kirchner por los más diversos motivos: Kusnetzoff por la política de derechos humanos; Pergolini y Tinelli por gratitud a una serie de favores de Néstor Kirchner, como la extensión de licencias de radiodifusión radiales. Pero, uno a uno, se fueron dando vuelta ante la actitud omnipotente del Gobierno, y a partir de la crisis con el campo hicieron causa común con los periodistas que se quejan de los ataques contra la prensa.
Quejas Tinelli o Pergolini fueron comentando en sus programas el malestar por el conflicto y se quejaron contra Luis D'Elía; lo mismo Kusnetzoff o Matías Martin en radio y casi todos los periodistas en las emisoras que no están bajo el ala del gobierno. En cambio, ni Susana Giménez ni Mirtha Legrand apoyaron incondicionalmente, con lo que sus críticas actuales no sorprenden. Hay que remontarse a los años Menem para encontrar el mismo nivel de repudio de la farándula al gobierno, pues ni con De la Rúa se llegó a tal malestar ya que sólo se lo ridiculizaba en TV (cuando el propio Néstor Kirchner se sumaba a las parodias de De la Rúa, junto con Tinelli y Freddy Villarreal). Este diario indagó en la opinión de los presentes en el Martín Fierro y costó encontrar alguno a favor del gobierno, excepto los empleados K Daniel Aráoz y Coco Silly que insistieron en que creen en el modelo y en esta conducción. Graciela Alfano se animó a hablar de la moda de Cristina de Kirchner y de su gobierno: «Como decían Jackie Onassis o Sofía Loren, más allá del trend o lo fashion hay que tener el look de uno. Y Cristina me encanta, es impecable, tiene un estilo muy personal. Ella cuida mucho su imagen y está bien, aunque la critican porque debería lucir más sencilla quizá. Pero esos mismos también se quejarían si estuviera desarreglada, un hombre es más fácil, se lava la cara, tiene el pelo limpio y ya está, en cambio las mujeres tenemos que estar más atentas. No soy especialista en moda, pero me encanta de Cristina que haya puesto esa moda del rimmel, le da con ganas al rimmel y es su identidad». Sin embargo, a la hora de hablar de la realidad del país no la aduló: «Esperemos que este país salga porque estamos pasando por un momento serio, grave. Escuchaba la voz de Ingrid Betancourt y ella dijo muy claro que Colombia tiene que respetar otras posturas políticas y en nuestro país debería ocurrir lo mismo». Mónica Gutiérrez: «Me gustaría que Cristina recuperara realmente el protagonismo de su gobierno, como mujer quiero eso, creo que está a tiempo de salir de esta circunstancia y volver a tomar el control afectivo. Hay un problema a resolver, hay que dirimir tensiones y ésa es la tarea básica de un gobernante, tienen que encontrar fórmula por consenso para resolver. El estilo Cristina es molesto, sobre todo sus reprimendas a la prensa: siempre nos está fustigando por algo. A mí me produce fastidio, pero a esta altura no me importa y me la banco». Anita Martínez también se quejó de los modos de la Presidente: «A mí no me gusta que me griten, ni que me reten, y eso siento a veces con la Presidente. Hay que pacificar un poco las cosas, hay que empezara bajar los tonos de las discusiones. Me asusta cómo dice las cosas. Ella me parece capaz y tiene gran locuacidad, está preparada pero a veces me asusta. No me parece mal que use palabras raras aunque algunas dicen que no existen... ahí no puedo opinar porque no tengo muy a mano el diccionario». Enrique Llamas de Madariaga fue más allá: «Me encantaría que Cristina fuera presidente y no copresidente».
Contradictorias Para María Isabel Sánchez «tiene una personalidad fuerte que a veces genera rechazo en las mujeres. Pero somos contradictorias porque a las mujeres nos gusta reivindicar nuestros derechos y que se nos valore por la personalidad y el trabajo, pero cuando aparece alguien así... la criticamos por eso mismo. Creo que tiene un problema serio en las manos. En cuanto a la vestimenta, me gustaría verla más sencilla, quizá porque yo soy más clásica y me gusta el estilo tranquilo», concluyó Sánchez, aunque lucía un vestido provocativo, ajustado y multicolor. Lucrecia Capello, militante histórica de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, diferenció a Cristina Kirchner de la política de derechos humanos: «No tiene nada que ver mi trabajo con Abuelas y Madres, que viene de antes de Cristina, con apoyar o no al gobierno. Son cosas bien diferentes y hay que marcarlas. Acuerdo con algo que dijo Guinzburg antes de morir: a veces estoy tan enojada con este gobierno y tan en desacuerdo, pero sin embargo, cuando pienso la gente que habla mal de este gobierno, recapacito un poco. Acuerdo con algunas cosas y con otras no». Para Diego Suárez, director de «Lalola», «el problema de Cristina es el aparato, ella me gusta pero el tema es que en lugar de llenar la Plaza con convicción, la llenamos con la caja fuerte del poder. Esto ocurre así desde 1800. A Isabel Perón no se la bancaron y la tumbaron, y el tema de la prepotencia no es central. En seguida se agarran del glamour del botox, y hay 550 minas que se hacen eso. Ahora, ¡qué presidentes tuvimos! Uno salió al balcón a decir 'La casa está en orden' y nos arruinó. Otro vació el país a bordo de una Ferrari, y otro dormía la siesta y tuvieron que sacarlo entre cuatro. No me voy a preocupar porque ella se ponga un botox».
Por: Juan N. Ferrotti
Enrique Llamas de Madariaga: Me encantaría que Cristina fuera presidente y no copresidente ».El gobierno perdió uno de los bastiones que jamás pensó le soltaría el brazo: la farándula local, que hace tan sólo un año se fotografiaba en Casa Rosada con el matrimonio Kirchner en gratitud por la Ley del Intérprete o por distinciones de derechos humanos a «Montecristo» o «TV por la identidad» pero ahora no derrocha tal apoyo incondicional. O más bien, todo lo contrario, como se comprobó anteanoche durante los Martín Fierro. El matrimonio K se había ganado la simpatía de la farándula «progre» gracias a la prédica de derechos humanos y afianzó una imagen bien vista por la comunidad artística que los oponía al Gobierno porteño representado por Mauricio Macri. Conductores como Andy Kusnetzoff, Mario Pergolini o Marcelo Tinelli siempre estuvieron del lado de los Kirchner por los más diversos motivos: Kusnetzoff por la política de derechos humanos; Pergolini y Tinelli por gratitud a una serie de favores de Néstor Kirchner, como la extensión de licencias de radiodifusión radiales. Pero, uno a uno, se fueron dando vuelta ante la actitud omnipotente del Gobierno, y a partir de la crisis con el campo hicieron causa común con los periodistas que se quejan de los ataques contra la prensa.
Quejas Tinelli o Pergolini fueron comentando en sus programas el malestar por el conflicto y se quejaron contra Luis D'Elía; lo mismo Kusnetzoff o Matías Martin en radio y casi todos los periodistas en las emisoras que no están bajo el ala del gobierno. En cambio, ni Susana Giménez ni Mirtha Legrand apoyaron incondicionalmente, con lo que sus críticas actuales no sorprenden. Hay que remontarse a los años Menem para encontrar el mismo nivel de repudio de la farándula al gobierno, pues ni con De la Rúa se llegó a tal malestar ya que sólo se lo ridiculizaba en TV (cuando el propio Néstor Kirchner se sumaba a las parodias de De la Rúa, junto con Tinelli y Freddy Villarreal). Este diario indagó en la opinión de los presentes en el Martín Fierro y costó encontrar alguno a favor del gobierno, excepto los empleados K Daniel Aráoz y Coco Silly que insistieron en que creen en el modelo y en esta conducción. Graciela Alfano se animó a hablar de la moda de Cristina de Kirchner y de su gobierno: «Como decían Jackie Onassis o Sofía Loren, más allá del trend o lo fashion hay que tener el look de uno. Y Cristina me encanta, es impecable, tiene un estilo muy personal. Ella cuida mucho su imagen y está bien, aunque la critican porque debería lucir más sencilla quizá. Pero esos mismos también se quejarían si estuviera desarreglada, un hombre es más fácil, se lava la cara, tiene el pelo limpio y ya está, en cambio las mujeres tenemos que estar más atentas. No soy especialista en moda, pero me encanta de Cristina que haya puesto esa moda del rimmel, le da con ganas al rimmel y es su identidad». Sin embargo, a la hora de hablar de la realidad del país no la aduló: «Esperemos que este país salga porque estamos pasando por un momento serio, grave. Escuchaba la voz de Ingrid Betancourt y ella dijo muy claro que Colombia tiene que respetar otras posturas políticas y en nuestro país debería ocurrir lo mismo». Mónica Gutiérrez: «Me gustaría que Cristina recuperara realmente el protagonismo de su gobierno, como mujer quiero eso, creo que está a tiempo de salir de esta circunstancia y volver a tomar el control afectivo. Hay un problema a resolver, hay que dirimir tensiones y ésa es la tarea básica de un gobernante, tienen que encontrar fórmula por consenso para resolver. El estilo Cristina es molesto, sobre todo sus reprimendas a la prensa: siempre nos está fustigando por algo. A mí me produce fastidio, pero a esta altura no me importa y me la banco». Anita Martínez también se quejó de los modos de la Presidente: «A mí no me gusta que me griten, ni que me reten, y eso siento a veces con la Presidente. Hay que pacificar un poco las cosas, hay que empezara bajar los tonos de las discusiones. Me asusta cómo dice las cosas. Ella me parece capaz y tiene gran locuacidad, está preparada pero a veces me asusta. No me parece mal que use palabras raras aunque algunas dicen que no existen... ahí no puedo opinar porque no tengo muy a mano el diccionario». Enrique Llamas de Madariaga fue más allá: «Me encantaría que Cristina fuera presidente y no copresidente».
Contradictorias Para María Isabel Sánchez «tiene una personalidad fuerte que a veces genera rechazo en las mujeres. Pero somos contradictorias porque a las mujeres nos gusta reivindicar nuestros derechos y que se nos valore por la personalidad y el trabajo, pero cuando aparece alguien así... la criticamos por eso mismo. Creo que tiene un problema serio en las manos. En cuanto a la vestimenta, me gustaría verla más sencilla, quizá porque yo soy más clásica y me gusta el estilo tranquilo», concluyó Sánchez, aunque lucía un vestido provocativo, ajustado y multicolor. Lucrecia Capello, militante histórica de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, diferenció a Cristina Kirchner de la política de derechos humanos: «No tiene nada que ver mi trabajo con Abuelas y Madres, que viene de antes de Cristina, con apoyar o no al gobierno. Son cosas bien diferentes y hay que marcarlas. Acuerdo con algo que dijo Guinzburg antes de morir: a veces estoy tan enojada con este gobierno y tan en desacuerdo, pero sin embargo, cuando pienso la gente que habla mal de este gobierno, recapacito un poco. Acuerdo con algunas cosas y con otras no». Para Diego Suárez, director de «Lalola», «el problema de Cristina es el aparato, ella me gusta pero el tema es que en lugar de llenar la Plaza con convicción, la llenamos con la caja fuerte del poder. Esto ocurre así desde 1800. A Isabel Perón no se la bancaron y la tumbaron, y el tema de la prepotencia no es central. En seguida se agarran del glamour del botox, y hay 550 minas que se hacen eso. Ahora, ¡qué presidentes tuvimos! Uno salió al balcón a decir 'La casa está en orden' y nos arruinó. Otro vació el país a bordo de una Ferrari, y otro dormía la siesta y tuvieron que sacarlo entre cuatro. No me voy a preocupar porque ella se ponga un botox».
LA SEMANA DE KRISTINA
Guardarropa presidencial
De repente, más flaca y en transitoria elegancia
Por: Bárbara Mihura

De repente, más flaca y en transitoria elegancia
Por: Bárbara Mihura

Ya en Buenos Aires, Cristina sorprendió con pantalón "pata de elefante" y tailleur largo de solapa amplia para un look de los 80. "El saco parecía que le quedaba más grande, porque la hombrera era muy generosa y le hacía un defecto en la sisa. El aspecto ochentoso vuelve esta temporada, pero aggiornado, no como lo lleva Cristina, que con el pañuelo hacía que el conjunto se viera antiguo. Además, al elegir prendas amplias, su figura se veía cuadrada y acortada", castigó Gulli.
Definitivamente, está más delgada. No se conoce la dieta, si es de Ravena, Cormillot, la luna o disociada, pero Cristina de Kirchner luce con menos kilos. Aún, si la devaluación en la balanza fuera consecuencia del disgusto cotidiano por la pugna del campo, debe admitirse que ciertos perfiles están más estilizados (aunque se calza la ropa demasiado ceñida, al menos para una jefa de Estado). La crisis oculta muchas realidades -la gestión de Mauricio Macri, por ejemplo-, pero no el esfuerzo femenino por revelarse más flaca. Del mismo que, a pesar de que lo lamente esta aguja crítica de todas las semanas, en la travesía de la mandataria por la Cumbre del Mercosur hubo -esta vez- un vestuario adecuado, el regreso al color, buen gusto en los géneros trabajados, recuperación de las carteritas (todas Hermés, arrumbadas en el ropero sin ocasión de muestreo), sobriedad. Desde el acertado equipo de falda y tapado en cuadrillé «pata de gallo» magenta y negro del primer día, a la tarde (con camisa negra y pañuelo para tapar el cuello) -tal vez demasiado abrigado para el clima- al vestido de cóctel, en chiffon de seda labrado en color púrpura, amarronado. Para completar, afuera usó un tapado negro y marrón en seda matelaseada, con dibujo en espina de pescado (como los ladrillos) y botones dorados, una pieza admirada hasta por Elisa Carrió y Vilma Ripoll (la Ibarra no, ya que ella se inclina por un estilo apropiado a sus piernas largas y habitualmente exhibidas). No todo, en elegancia, fue feliz en Tucumán: el día de la despedida no soportó el tránsito discreto de la jornada anterior y recayó en un tailleur en raro género, como un cloqué de lana y satén de seda que, absolutamente, no era para la mañana (sobre todo por el top o embozo que le tapaba el escote). Perla negra en dos jornadas con muchos cambios de vestuario (hasta cuatro en un mismo día), sin repeticiones y con la ventaja de abandonar esos stilettos para los pies, ahora reemplazados por botas y zapatos de puntera redonda que tapan más el empeine. Lo más singular de esta excursión regional, sin embargo, fue -después de abrumadoras jornadas de oscuridad- la vuelta a ciertos brillos y colores, también accesorios, hasta ahora dormidos o suspendidos por los litigios camperos. O el mal humor de Alfredo de Angeli. Para ese regreso, entonces, consultamos a una asesora de imagen, Gisella Gulli, quien hizo un repaso de los colores, una especialidad que la tienta: «El uso del brillo es un tema delicado y difícil de acertar en una señora. El toque de color es una buena opción si se la sabe combinar», advirtió la especialista. Sin embargo, aclaró que las tonalidades que usó la Presidente esta semana fueron correctas: «Se trata de colores con mucha fuerza, como el rojo carmesí del abrigo con el que se mostró en Aeroparque o el fucsia que usó el lunes, todos combinados sobre una base negra. Un contraste moderno para las prendas clásicas que eligió».
Abrigo La Gulli también destacó la elección del abrigo del martes por la noche, con botones dorados, por encima del vestido de mangas largas en tono nude, labrado en marrón, con flores bordadas en terciopelo negro. «Una combinación elegante para una presidente, aunque los botones brillosos competían visualmente con los aros dorados». La única objeción fue para el conjunto del martes: «El top celeste en satén no ha sido una buena elección. Menos aún, combinada con la cadena de oro. Mucho brillo junto desmereció la fina trama del traje. Más despojado el look ayuda a focalizar mejor la elegancia natural». Pero el desacierto pasó casi inadvertido por un detalle chic que encandiló todas las miradas femeninas: la cartera Birkin de Hermés en celeste metálico. Nadie sabe si las mujeres se emocionan por este modelo clásico o porque el nombre les recuerda a Jean-Louis Trintignant en «El cordero enardecido».
Abrigo La Gulli también destacó la elección del abrigo del martes por la noche, con botones dorados, por encima del vestido de mangas largas en tono nude, labrado en marrón, con flores bordadas en terciopelo negro. «Una combinación elegante para una presidente, aunque los botones brillosos competían visualmente con los aros dorados». La única objeción fue para el conjunto del martes: «El top celeste en satén no ha sido una buena elección. Menos aún, combinada con la cadena de oro. Mucho brillo junto desmereció la fina trama del traje. Más despojado el look ayuda a focalizar mejor la elegancia natural». Pero el desacierto pasó casi inadvertido por un detalle chic que encandiló todas las miradas femeninas: la cartera Birkin de Hermés en celeste metálico. Nadie sabe si las mujeres se emocionan por este modelo clásico o porque el nombre les recuerda a Jean-Louis Trintignant en «El cordero enardecido».
martes, 1 de julio de 2008
LA PASARELA DE CRISTINA EN LA CUMBRE DE TUCUMAN.-




ARRIBO DE PRESIDENTES
Lució un conjunto de pollera y saco al llegar a la provincia, y un vestido en la cena
Cristina concurrió a la Casa de Gobierno con una elegante prenda de raso. Aunque sólo se quedará hasta hoy, al Catalinas Park llegó una gran cantidad de equipaje perteneciente a la mandataria.
LA GACETA/ JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner lució, al llegar a la provincia, un conjunto de pollera y saco largo estampado en pied-de-poule, una camisa y un elegante pañuelo alrededor de su cuello. Los colores dominantes eran el rosa y el negro, con algún toque de gris. Por la noche, en la cena en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, presentó un vestido raso en tonos cobrizos. Ayer, en el diario El Cronista, el periodista Gustavo Chopitea se detuvo en el vestuario de la jefa de Estado y en su tela preferida. “Su predilección es clara: el raso, esto es una ‘tela de seda lustrosa’ que es capaz de lucir hasta para el desayuno. Quizás, por lo llamativo de la tela, que responde al afán de protagonismo que la caracteriza. El raso, al brillar, llama la atención”, sostuvo Chopitea. Aunque sólo se quedará hasta hoy, al hotel Catalinas Park llegó una gran cantidad de vestidos y de equipajes pertenecientes a la mandataria.
Lució un conjunto de pollera y saco al llegar a la provincia, y un vestido en la cena
Cristina concurrió a la Casa de Gobierno con una elegante prenda de raso. Aunque sólo se quedará hasta hoy, al Catalinas Park llegó una gran cantidad de equipaje perteneciente a la mandataria.
LA GACETA/ JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner lució, al llegar a la provincia, un conjunto de pollera y saco largo estampado en pied-de-poule, una camisa y un elegante pañuelo alrededor de su cuello. Los colores dominantes eran el rosa y el negro, con algún toque de gris. Por la noche, en la cena en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno, presentó un vestido raso en tonos cobrizos. Ayer, en el diario El Cronista, el periodista Gustavo Chopitea se detuvo en el vestuario de la jefa de Estado y en su tela preferida. “Su predilección es clara: el raso, esto es una ‘tela de seda lustrosa’ que es capaz de lucir hasta para el desayuno. Quizás, por lo llamativo de la tela, que responde al afán de protagonismo que la caracteriza. El raso, al brillar, llama la atención”, sostuvo Chopitea. Aunque sólo se quedará hasta hoy, al hotel Catalinas Park llegó una gran cantidad de vestidos y de equipajes pertenecientes a la mandataria.
La ‘kuffiya’ de Cristina
Gustavo Chopitea Analista de la Redacción de la revista Agenda Internacional
El impresionante vestuario de nuestra Presidenta responde a su personalidad. Su predilección es clara: el raso, esto es una ‘tela de seda lustrosa’ que es capaz de lucir hasta para el desayuno. Quizás, por lo llamativo de la tela. Que responde al afán de protagonismo que la caracteriza. El raso, al brillar, llama la atención.
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