viernes, 20 de junio de 2008




Negros y grises para un gobierno que dramatiza
Por: Bárbara Mihura
Cuando el martes bajó de la explanada hasta la Plaza Colón, para inaugurar el Monumento a los Caídos por el bombardeo de junio del 55, estuvo como nunca al tono de la ocasión: luto total. Tapado de paño negro, con corte a la cintura y generoso cuello de zorro canadiense teñido; bufanda de cashmere, guantes, medias opacas. Es decir, negro retinto dentro de un monocromatismo sublimado. Como los ojos, que estuvieron casi exageradamente maquillados, contumacia que no abandona aunque esa brocha gorda la acerque a los simpáticos mapaches. Se advirtió un cambio, al menos, en la monotonía habitual de su calzado: dejó los obsoletos stilettos (zapatos «salón», los llaman en España) por unos altísimos tacones con gran hebilla rectangular sobre el empeine. El estilo sólo de Luis XIV o de «El Estado soy yo», tan apropiados para el ceremonial de su marido Néstor. Algún antirretencionista -con perdón de la palabra- quizás hubiera recomendado, para ser perfectamente chic, un sombrero o casquete, quizás un velo. Pero, en verdad, eso es para los funerales europeos que retrata la revista «Hola». No para un mortuorio recuerdo que no sólo debería ser privativo del peronismo. Quizás esos tocados, como a Karina de Scioli cuando asistió a las exequias de Karol Wojtylalos utilice en alguna gira trasatlántica por la muerte de algún veterano ilustre.
Discurso Ya en el Salón Blanco -todavía faltaba pronunciar el discurso sobre las retenciones-, descubrió un sobrio tailleur de saco y falda color celeste plomo, con cuello y puños contrastados en azul noche. Sencillo y elegante, completado por una blusa blanca. El atuendo, repetido (en el mismo lugar, en parecida ocasión), se ha vuelto casi un uniforme, inspirado quizás, en el de sus vecinas de enfrente, las empleadas del Banco Nación. No es un demérito el buen gusto. Si, como nuevo, exhibió su cuello, resguardado durante 10 días por pañuelos -además de las murallas de Olivos- de cientos de ojos curiosos (alertados quizás por la última columna chismosa de esta sección). Miradas de entomólogos, con lupa para advertir algún alisado en los surcos de esa fracción del cuerpo tan sensible para la realeza, búsqueda de una cicatriz mínima a la altura de la nuez de Adán (con las excusas del caso, por haber hecho una transposición de género). Había que apelar a la magia oficial para distinguir la huella de una incisión. O no ocurrió nada o el trabajo fue perfecto. Chismes aparte, como el rumoreo sobre un lifting cervical que cualquier veterana del bisturí descartó de plano: hubiera habido signos de luz pulsada o del láser. Para el acto del PJ, en la Plaza de Mayo, ella innovó con un traje de blazer y pantalón. Atrás quedaron las faldas plato y los anchos cinturones retro que ha exhibido en otras ceremonias semejantes, masivos. El color elegido: en la misma gama que el día anterior, gris acerado con rayas celestes, un corte netamente Armani, con el saco entallado -como le gusta-y pantalones anchos y con bocamanga. Le sentaba el equipo, al que una blusa en satén de seda color vainilla le añadió toque femenino y cierta humildad. Quienes, a través de la semiótica buscan explicar la indumentaria habrán creído que calzarse los pantalones en esa oportunidad ofrecía un significado ante la insistencia de su esposo, la jornada anterior, al aludir a la debilidad del género. Quizás, lo más probable es que haya elegido el atuendo en atención al clima destemplado, para no pasar frío en el escenario. A ver si se engripa como en aquella jornada lluviosa el General y luego padece las consecuencias. Se afirma que la minicarpa de Verbitsky, Zannini y Kunkel le aconsejaron vestirse con algo cómodo para poder saltar en el estrado, agitar banderitas y reclamar paz y amor, ya que del Perón de esos tiempos ellos no tienen ni recuerdos (estaban, claro, fuera de la plaza). Esa invocación de la Presidente a las flores y los pajaritos, casi hippie, amorosa y necesaria para una sociedad en trance de calentura, tiene sin embargo observaciones críticas. A ella, a pesar de ciertas expresiones teatrales, le cuesta conectarse con su audiencia (a pesar, inclusive, de su correcta improvisación o relato de una memoria envidiable). La causa no es explicable por una inexperta cronista, mejor escuchar a los que saben. «Si seguimos uno de los discursos de la Presidente por la pantalla, y le bajamos el volumen para no enterarnos del contenido, siempre se la percibe enojada, crispada, con el ceño fruncido: eso es lo que transmite la metacomunicación de sus gestos», dice la psicóloga Estela Ferreiro, profesora de Oratoria y master trainer en Programación Neurolingüística. Por lo tanto, «por más que se ponga a hablar de las ondas de amor y paz, la Sra. de Kirchner no coincide entre lo que dice (lo conceptual) y cómo lo dice desde lo tonal, lo gestual y corporal», concluye.
Tonos Afirma que la mandataria -al margen del cuerpo y los gestos-utiliza un tono agudo y estridente cuando habla en concentraciones multitudinarias, mientras en los espacios cerrados se sirve de otro más frío, admonitorio y ondulante. La diferencia, según ella, entre el mensaje del martes y del miércoles. Otra especialista, María Inés Colle, master trainer y avanzada en el estudio subjetivo del lenguaje, la comunicación y el cambio personal, señala que «en CFK predominan lo kinestésico y lo auditivo. Recurre a estos canales y se percibe lo kinestésico sobre todo a través de su postura corporal, cuando se balanceade un pie al otro, lo que distrae y le hace perder un porcentaje importante de la atención de la audiencia». Dato a computar de quien se gana la vida como coach al respecto, quien puntualiza que las abundantes referencias al pasado esgrimidos en los mensajes de Cristina se transmiten con certezas a quienes han tenido vivencias semejantes, no tanto al resto. Le falta, cree, referencias en su discurso «a proyectos concretos de futuro con los que el individuo se pueda identificar, más bien expresa proyecciones o presuntos sueños colectivos como la Argentina del Bicentenario, que no es un concepto fácilmente imaginable para todo el mundo». No quiso opinar esta mujer sobre la versión de que la mandataria ha comenzado a entrenarse para modificar su lenguaje corporal y discursivo, ya que -se dice-ha logrado erradicar gestos como el del dedo índice apuntando, irritante expresión que en el inconsciente colectivo, según los psicólogos, en el plano más leve inducía a rememorar las represiones escolares. También, se afirma, ha logrado modificar el acto de pinzar con el índice y pulgar de cada mano -y en simultáneo-el par de micrófonos que transmiten sus discursos: redujo en forma considerable ese hábito, lo practica con menos intensidad que al principio de sus apariciones presidenciales. También, todos estos coaches sostienen que ella eliminó, en parte, esa costumbre de soplar hacia arriba para despejarse el flequillo de la frente: creen que es parte de un ejercicio adrede, organizado. Tal vez sea, como puede opinar una simple escribiente de moda, que esa costumbre se revirtió porque simplemente ya no usa flequillo. En el círculo de la media coaching también aseguran que como toda política peronista que llega a lo más alto en el poder, Cristina Fernández de Kirchner recibe instructivos para tratar de parecerse a Eva Duarte. Ya habría logrado incorporar, de Evita, los movimientos de brazos y postura de las manos al momento de dirigirse al público. Algo también estaría ensayando con la fraseología o «léxico evitista» aunque es un tema más complicado entre personas como Cristina, que por su larga trayectoria en oratoria parlamentaria ya tiene demasiado fijados los patrones de lenguaje.
Internismo Para la Lic. Ferreiro, la Presidente es una excelente oradora desde lo conceptual pero a diferencia de Evita, «que hacía referencia y estaba en contacto con lo externo, con lo que estaba fuera de ella», se queda en la referencia interna, se queda en su «yo». «Cristina no toma el emergente de la audiencia, no integra lo que aparece en el momento, no sabe interactuar con la energía de quienes tiene enfrente», señala. Basta observar en dónde va poniendo la mirada el disertante, dicen, para conocer cuál es el grado de conexión con la audiencia. Para los especialistas, la señora de Kirchner, alineada siempre consigo misma, nunca hace contacto visual con su público. Pone su mirada en el horizonte, mucho más allá de su audiencia. Otra incongruencia, finalmente, como la que existe entre lo conceptual y lo gestual de sus mensajes.

jueves, 19 de junio de 2008

TRES GENERACIONES A PURO GLAMOUR




No hablemos del GLAMOUR de Chiqui, Marce y Juanita.....
La estirpe de Ofelia SIIII QUE TIENE GLAMOURRR!!!!!!

Red carpet adiction??



CELEBRITIE POLÍTICA
La alfombra roja de Cristina
La convocatoria no llenó las expectativas, pero la Presidenta igual se dio el lujo de ingresar al acto como una celebridad. El detalle chic.
18.06.2008 20:24


La alfombra roja de Cristina. Foto: Payito Blanco

La consigna llamaba a "reventar la Plaza de Mayo". En los hechos eso no ocurrió: la concurrencia fue masiva, pero no así la efusividad de los presentes, que poco se contagiaron los con "viva la Patria" de Daniel Aráoz y la "cacerola de teflón" de Ignacio Copani. No obstante, Cristina se dio el lujo de ingresar al acto como una verdadera estrella de Hollywood. ¿Por qué? Porque para la ocasión se instaló especialmente una alfombra roja en las escalinatas de Balcarce 50, que estuvo lista minutos antes de que la Presidenta saliera a escena para despotricar contra el campo y su dirigencia. Fue una plaza más de apoyo al Gobierno, pero para Cristina tuvo un andar distinto: ingresó a la Plaza rodeada de flashes, con toda su comitiva de funcionarios, y sus tacos que no tocaron el cemento, sólo el suave terciopelo de la alfombra roja presidencial. Como una reina.

martes, 17 de junio de 2008

LA VENUS DE LAS PIELES??



Abrigo de cuero, guantes de cuero, medias negras, 5 cm de delineado ... no es to muchhh???
Está bien en querer demostrar su poder, pero este dominatrix look es inapropiado para una presidentA.





lunes, 16 de junio de 2008

LA BELLEZA PLASMADA EN EL ARTE


No escucho!!! No escucho!!! Tengo orejas de pescado!!! Leru leru!!!

viernes, 13 de junio de 2008


Guardarropas presidencial
Pañuelos de Estado: ¿sólo embellecen?
Por: Bárbara Mihura


Los anuncios sobre el uso de las retenciones al campo para obra pública parecen haber provocado en Cristina de Kirchner la necesidad de protegerse. No se cree que la crisis energética haya afectado la calefacción de la Casa de Gobierno al punto de que sienta frío la Presidente, como los alumnos en los colegios. Pero, como abandonó el escote y cubrió totalmente el cuello por pañuelos desatendidos, se presume alguna necesidad estética. Repitió el accesorio tres días seguidos, la persistencia despertó alguna suspicacia.

Para más, se animó al estilo iraní, con cuadrícula blanca y negra (para no mencionar a la OLP de otras décadas), pero también con dobleces gauchescos, como si quisiera mostrar un detalle que sintonice con el campo. ¿O será la hipotensión que confesó la que le provoca frío en el pecho? Descansaron así las gargantillas glamorosas esta semana de anuncios de redistribución.

Fue evidente que la elección del accesorio corrió por cuenta de la decisión de la dama, más que de la armonía que trata de imponer su modista en el guardarropas presidencial. A menos, claro, que haya existido otro motivo adicional.

Es cierto, claro, que en momentos tensos del país, no caería nada bien el anuncio de una gripe o un resfrío de la mandataria. Generaría dudas y todo tipo de especulaciones. Esa podría ser la excusa del insistente pañuelo, aunque no se la notó disfónica. Y, como las bufandas este invierno están out, quizás haya preferido un elemento más chic para su garganta.


Desacertado

La novedad provocó comentarios, por supuesto, como si Cristina estuviera cubriendo bajo el pañuelo algún tipo de tratamiento en la piel.

«Muchas mujeres, cuando llegan a determinada edad, tienden a acomplejarse por las huellas que deja el paso del tiempo en su rostro y cuerpo. Y como en general suelen hacerse más tratamientos en el rostro, optan por esconder su cuello y escote para que éstos no desentonen con la piel rejuvenecida del rostro», explicó a este diario la diseñadora Mariana Dappiano. Interesa la opinión de esta experta, acostumbrada a tener por clientas a las señoras de más de cuarenta.

«Es probable que sea eso lo que motive a la Presidente a usar pañuelos grandes que hasta le cubren el escote», dijo Dappiano. Para la diseñadora, más elegante hubiera sido la elección de prendas con cuello de tortuga, comúnmente conocidas como poleras.

Tampoco es acertado, según la especialista, la forma en que Cristina luce los pañuelos. «Los lleva hacia adelante cubriendo todo el cuello y pecho. Esta forma de usarlos no Cristina de Kirchner, con cuello cubierto. Una novedad en su outfit que despertó sospechas. Mal llevados los pañuelos, según los expertos, martes y miércoles fueron de la exclusiva marca Hermés. El lunes, un modelo que ya había usado el 29 de mayo pasado. sólo es anticuada, si no que además no la favorece: al ocultar toda la piel entre la cabeza y el torso, visualmente acorta su figura, no la estiliza», dijo, casi gentil.

Las nuevas tendencias sugieren llevar los pañuelos de otra manera: con dos nudos hacia el costado, con un moño, doblado como un lazo o con estilo masculino, cruzado como lo llevan los hombres al reemplazar con ellos la corbata. Lo de Cristina, en cambio, se encuadra más en el estilo gauchesco. O, quizás, de ciertas reminiscencias de la década del 70.

Como sea, intentó combinar cada pañuelo con las prendas y zapatos de ocasión. Y, por supuesto, no faltaron los ejemplares de seda Hermés, una de sus casas preferidas en materia de accesorios. Hasta quizá tenga ella su propia colección de pañuelos de esta marca francesa, como Susana Reta, que tiene 330 modelos distintos, casi uno para cada día del año.

martes, 10 de junio de 2008

Variaciones de la moda CFK

La moda K (Flavia Fernández - lanacion.com.ar)

Desde el traje de encaje blanco inspiración Leticia Ortiz con el que inauguró su título de presidenta, CFK pasó por diferentes etapas, algunas menos acertadas, como la sucesión de vestidos veraniegos evasé-cinturón ancho (en versión lisa o floreada) que usó sin cesar durante los últimos meses de 2007.

La falda con vuelo y la mini chaqueta rígida en colores shocking fue otro clásico que siempre acompañó con stiletos de Claude Benard y carteritas de Fahoma, Peter Kent o Ricky Sarkany. Las de marca internacional (Louis Vuitton, Hermès o Chanel) las lució en el exterior y en contadas oportunidades.

Aunque sigue siendo fiel a su estilo y se mantiene firme en eso de no casarse con ningún diseñador ni tener asesor de imagen, en los últimos meses hubo algunos cambios. En sintonía con su actitud firme con el campo y los primeros fríos de otoño, Cristina oscureció aún más sus párpados, poniéndole más dramatismo a su mirada. Acertadamente, bajó unos tonos el rouge, se recogió el pelo en un par de oportunidades y sacó a relucir el collar de perlas, un detalle muy Hillary que le aportó estilo a los equipos grises y negros que lució en los últimos eventos.

No hay dudas de que tenemos una Presidenta muy preocupada por su aspecto. De hecho, ella misma confesó risueña que desde los 15 se "pinta como una puerta". Pero lo que no le hace ninguna gracia es que se hable de sus refrescadas, ácidos y toxinas botulínicas, aunque es evidente que algo sucedió en su rostro, que luce más voluminoso, sin secuelas del estrés del poder.

Sin diseñador de cabecera (Susana Ortiz es quien más la viste, pero también lo hizo Marcelo Senra), con extensiones de Alberto Sanders, con los baños faciales de leche para combatir la rosácea, con las corridas en patines por los jardines de Olivos, las clases de pilates y el make-up a toda hora, así cuida su imagen Cristina Kirchner, la primera presidenta electa de la Argentina.

- Las diez claves.

A seis meses de su asunción, ya se puede hablar de tips e incluso intentar un top ten del look de Cristina Fernández de Kirchner.

1. Melena con extensiones y brushing.

2. Cintura marcada con cinturones anchos.

3. Maquillaje intenso con acento en los ojos.

4. Faldas evasé a la rodilla.

5. Sacos cortos y entallados.

6. Bijouterie y carteritas bordadas para la noche.

7. El rolex presidente con brillantes.

8. Uñas esculpidas; anillo en el meñique.

9. Boina chavista.

10. Look estanciero para los week-ends patagónicos.

(fuente: http://www.lanacion.com.ar/edicionimpresa/suplementos/enfoques/nota.asp?nota_id=1019303&origen=premium)

¿¿Vestimenta apropiada para la Cadena Nacional, o para Al-Jazeera??

¿¿Se sigue usando el pañuelo palestino, o ya fue??






Balenciaga propuso su peculiar versión de este foulard en la colección otoño-invierno 2007/08, pero el modelo que se ha impuesto es el de la calle, el que podemos encontrar en cualquier mercadillo por unos 3 euros. Por una vez, la moda está de nuestra parte o, más bien, de parte de nuestro bolsillo.
Celebrities como las gemelas Olsen, la actriz Kirsten Dunst (a continuación), Cameron Diaz o la modelo Gemma Ward se han dejado ver llevando este pañuelo en cualquiera de sus variantes multicolores. A partir del tradicional blanco y negro (en la imagen superior, Cameron Diaz), cualquier color es posible: rojo, azul, marrón, verde… ¡Hasta los he llegado a ver fucsias!
¿Ya tenéis el vuestro? No podéis pasar este invierno sin un pañuelo palestino. Escoged el color que más os gusta y acercaos al mercadillo más cercano que tengáis de casa. De hecho, os podéis comprar un par o tres (por una vez que el precio es asequible) y combinarlos según el look que llevéis cada día.

Me fascinan los pañuelos!!!!!






Alfie: «El pañuelo al cuello siempre debe ir anudado, no estilo cowboy como lo tenía ella».

El tono usado por la primer mandataria para su discurso fue calmo, en dos oportunidades hizo señas para que no la interrumpieran aplausos y ese estilo neutro se impuso también hasta en su atuendo, ya que apeló a un traje sastre color gris, una camisa blanca y un pañuelo en el cuello estampado con discretos cuadros blancos y negros.Fuente: DYN

Su obsesión por los pañuelos:
Cuando era Senadora y se encontró con Sarko: "Es lo que se llama un tour d´image, una ocasión de sacar fotos, no habrá mucho para comentar", había conjeturado el servicio de protocolo. Cristina Kirchner abandonó el palacio con un pañuelo de seda francesa, regalo del anfitrión, al que obsequió con un par de gemelos.
En su último viaje a Paris: La primera dama argentina fue recibida hoy en París por el ministro francés de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, horas antes de firmar el documento contra las desapariciones forzadas, reseñó la agencia AFP. Douste-Blazy le obsequió a Cristina Kirchner un pañuelo y una botella de cristal de una conocida marca especial para servir el vino y posteriormente, ambos compartieron un almuerzo.
Cristina, furiosa con Aníbal
La presidenta desató su ira contra el ministro de Justicia luego de enterarse del robo de pañuelos de la sede de Madres de Plaza de Mayo.
El ministro de Seguridad y Justicia, el ex intendente de Quilmas Aníbal Fernández, no está pasando el mejor de los momentos con la cúpula del gobierno nacional.
¿El motivo? Anteayer un grupo de personas irrumpió en la sede de las Madres de Plaza de Mayo y, no sólo destrozaron todo lo que tenían a la vista, sino que se llevaron acaso el emblema histórico de la agrupación de Derechos Humanos: el pañuelo de Hebe de Bonafini. La presidente de las Madres posee una gran colección de pañuelos que utiliza en los actos, inclusive le regaló uno de sus ejemplares a la presidenta en el masivo acto en Plaza de Mayo contra el campo.



viernes, 6 de junio de 2008

GIRA DE COMPRAS

FURIOSA DESMENTIDA
Negaron brote consumista de Cristina en Roma
El Gobierno argentino salió a desmentir la nota del diario Corriere Della Sera que informaba sobre un millonario tour de compras de la Presidenta.
El Gobierno desmintió hoy que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner haya realizado una "gira de compras" durante su reciente estadía en Italia, donde asistió a la cumbre de la FAO sobre la emergencia alimentaria."Tal gira de compras jamás existió", manifestó el vocero presidencial, Miguel Núñez, en una carta documento que envió al director del diario italiano Corriere Della Sera, Paolo Mieli, que publicó ayer una nota sobre la jefa del Estado.Ese artículo, entre otras consideraciones, dice que durante su estadía en Roma, la Presidenta "adquirió alhajas en la joyería Enigma de Gianni Bulgari" y "un conjunto de sábanas de dos plazas (1000 euros)"."No es práctica del Gobierno argentino polemizar acerca de artículos de esta naturaleza", expresó Núñez en su carta al director del Corriere Della Sera. Aclaró que habida cuenta de la importancia del medio que publicó la nota "y la manifiesta malicia que refleja dicho artículo, nos sentimos obligados a formular la más enérgica desmentida de todo" lo que allí se afirma.El vocero presidencial señaló que "los registros oficiales del Protocolo y la Seguridad italianos que acompañaron a la presidenta argentina en todos sus desplazamientos por Roma están allí para demostrar la absoluta falsedad de lo publicado".El vocero estimó en su carta a Mieli que "este tipo de información maliciosa, publicada sin los debidos recaudos de confirmación que deberían ser norma en un medio de prensa de prestigio internacional, resulta injustamente agraviante para la jefa del Estado argentino".Finalmente, solicitó al director del diario "una formal y pública desmentida, así como el correspondiente pedido de disculpas".
Hablando de BROTES CONSUMISTAS me acordé de este capítulo de La Niñera, salvando las millonésimas distancias, entre un ser enfermo e ingenuo y otro enfermo y dañino, para distraernos un poco.-

OJOS, el reflejo del alma??





¿Qué tienen tus ojos?
Por: Bárbara Mihura
Un detalle en su mirada se repite a diario: el maquillaje cargado, que resalta sus ojos y los hace parecer saltones. Demasiado llamativo, también el impermiable color magenta que usó el martes.Suele en sus apariciones, Cristina de Kirchner sorprender con su vestuario. A veces, una tentación para la crítica. Discutible, por lo menos, fue su ingreso a la reunión de la FAO con un impermeable de color magenta y capucha -era un día lluvioso-, detectable desde otro continente. Pero, claro, no se debía mojar. Ese flash fulgurante hasta opacó un detalle de la casa Marni, sugestivo, ya observado en estrellas como Beyoncé y Cameron Diaz: un sobre con pétalos de tela, el must de la temporada veraniega. También sorprendió, en una de las reuniones, que se olvidara de quitarse los lentes oscuros. A menos que tuviera una complicación en los ojos, no corresponde esa distancia a la hora de saludar a otros dignatarios. Aunque son los ojos el tema que hoy nos importa y no sólo porque registraron lágrimas por primera vez, en público, desde que es Presidente. En ella, quizás sean su principal distinción facial, resaltados su interesante redondez y razonable tamaño por el abuso del rimmel y delineadores (que casi nunca engaman con el iris, la ropa y, menos, con la boca). Algunos especialistas se asombran que ella insista con tanto exceso, pues convierte su mirada en lo que no es: saltona. Más, creen esos expertos en que es ir contra las reglas actuales del make up. Pero, justo es reconocer, en muchos aspectos a ella le encanta ir contra las reglas. Persiste la mandataria en una contradicción: le gusta cambiar siempre de vestuario,casi no soporta repetirse en la ropa, pero con el tocador -más allá de retoques y botox- se manifiesta conservadora al extremo. Una extrañeza, ese continuo delineado oscuro y grueso en los párpados superior e inferior, con pestañas cargadas de rimmel, se diría que no modificó nada de lo que usaba en los 70. Pero algo pasó entre aquellos años gloriosos -tal vez para ella, finalmente conoció a su esposo- y ahora, aun en los ojos. Sería como ir hoy a la peluquería y salir con el peinado nido batido con spray.
Maquillaje Interesa, para evitarse discursos, la opinión técnica de una mujer dedicada a sombras y rubores, Ana Romanelli. Sin pudores, exigente, afirma: «Cristina no luce un maquillaje acorde a su edad. Se sigue maquillando como cuando era joven, con el estilo setentista de resaltar los ojos, pero no repara en que ya no tiene 20 años. A medida que los años pasan se debe ir suavizando el make up, hasta hacerlo pasar casi inadvertido». Difícil, para Cristina desprenderse de la batería de cosméticos, ya ha confesado alguna vez 'me gusta pintarme como una puerta'». La especialista sigue diciendo: «La Presidente no tiene en cuenta que la forma en que se maquilla no está acorde con el lugar que ocupa. Ella no necesita resaltar los ojos tan fuertemente para que su mirada no se pierda en el escenario». También advierte que el make up de Cristina no es casual, a un estilo acentuado. «Pretende destacar todo» -afirma- «los ojos, labios y pómulos, todo a la vez. Y lo único que consigue es endurecer las facciones. Es la forma que encuentra de imponer su presencia. Lo mismo hace con la elección de la vestimenta. La soberbia pasa por los diferentes ámbitos de su vida y se refleja también en su apariencia», sentenció Romanelli. De ese modo, si algo repitió en esta semana, fue la paleta de sombras, el rimmel, tan cargado que le deja grumos como si estuviera vencido, y el delineador de pincel cuando el de fibra la ayudaría más a parecer natural. Sobre sombra marrón clara, siempre, marca el delineado estirado hacia la ceja y grueso en el párpado -casi faraónico Base beige con rubor recargado en los pómulos y rouge beige perlado demarcado por fuera de la comisura (como si le hiciera falta resaltar los retocados labios). Lo que sí, persiste en brillos, tanto en prendas como en labios. «No hace caso al ABC del make up, cuya regla básica es que al maquillar el protagonista debe ser o los ojos o los labios, nunca ambos como hace Cristina. Sus ojos producen una molestia visual. Además, los labios delineados ya no se usan y ella no necesita resaltarlos más ya que gracias al botox tienen un fisonomía importante», advierte la especialista. Aconseja además que «los brillos tampoco son acertados para mujeres que pasaron las cuatro décadas». Claro que tanto batifondo con el campo impedirá que se acerque la mandataria a estos consejos, al abandono casi necesario de ese desfase entre el vestuario y el maquillaje: sus ojos lo valen.