

Por Bárbara Mihura
Tapados de Kris: Fueron cinco los que exhibió Cristina de Kirchner en su viaje a Paris: 1) bajó del avión con uno de chinchilla rasada (afeitada) con efecto cuadriculado, casi seguro de Calfun (nadie del ecologismo protestó hasta ahora, antes se escandalizaban con María Julia Alsogaray); 2) utilizó un shearling de visón (nombre chic para denominar a los gamulanes de antes) el día de la manifestación por Betancourt, negro y con ribetes en reptil charolado, probablemente de Versace; 3) para ir a la Unesco, se sirvió de un impermeable forrado en visón, con el exterior en tafeta tornasolada en color berenjena (más apropiado es utilizar el término aubergine, su color preferido, como le reveló a Roberto Dvorik -modisto amigo de Lady Di- una tarde en el Congreso, al decirle también «me vestí para usted, ya que siempre atiendo todas sus recomendaciones»); 4) mostró un tapado de paño «pied de poule» blanco y negro en la plaza de los Desaparecidos; 5) cambió al color manteca para abrigarse con prenda semejante en la visita a Nicolas Sarkozy. Todo un vestuario para una noche y dos días, precavida la Presidente. Nadie puede imaginar lo que hubiera llevado a esa meca de la moda si permanece una semana.

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